Entrevista: Álex Chico – Poeta

Álex Chico (Plasencia, 1980) es licenciado en Filología Hispánica y DEA en Literatura Española. Ha publicado los libros de poemas: Un lugar para nadie (de la luna libros, 2013), Dimensión de la frontera (La Isla de Siltolá, 2011) y La tristeza del eco (Editora Regional de Extremadura, 2008), además de las plaquettes Escritura, Nuevo alzado de la ruina y Las esquinas del mar. Sus poemas han aparecido en varias publicaciones (Turia, Espiral, Cuaderno ático o Paralelo Sur, entre otras), y en diferentes antologías (Punto de partida. Jóvenes poetas en España, UNAM; Martiz desposeída.

Últimas voces de la poesía extremeña, El Brocense). Ha ejercido la crítica literaria en diversos medios, como Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos, Nayagua, Revista de Letras, Clarín, o Ex Libris. Fue cofundador de la revista de humanidades Kafka. En la actualidad ejerce de profesor en un instituto de El Prat (Barcelona) y forma parte del consejo de redacción de Quimera. Revista de Literatura.

1. ¿Quiénes son tus maestros?¿cómo te vinculaste con la literatura, y con la poesía en especial?
A menudo he hablado de la enorme influencia que ejerció sobre mí la poesía extremeña de los años 80 en adelante. Ahí, me parece, está el origen de mi escritura poética. Después vinieron otros autores: Jordi Doce, Eduardo Moga, José Ángel Cilleruelo y Jesús Aguado, por mencionar a cuatro que suelo leer con cierta frecuencia e interés. Entre los autores de una generación más próxima a la mía, me siento cercano a la poesía de Laia López Manrique, Juan Vico, Andrés Catalán o Aitor Francos… Sin olvidar, claro está, el tremendo impacto que me causaron algunos escritores extranjeros, con Simic, Szymborska y Zagajewski a la cabeza. Por otro lado, sobre todo a nivel teórico, me interesa mucho Heaney. Sus conferencia en Oxford, publicadas no hace mucho por Vaso Roto, son una delicia.
Mi primera vinculación con la poesía es, ante todo, la de un lector que desea encontrar en la literatura una forma de explicarse a sí mismo, porque quiere comprender lo que le sucede. Sé que esa actitud guarda un poso de ingenuidad. Tal vez porque la poesía no nos proporciona una llave, sino un nuevo juego de cerradura que nos incita a abrir otras puertas. Por otra parte, ¿qué poesía no se escribe desde la ingenuidad o la extrañeza?

2. ¿Qué es lo que te gustaría lograr con tu poética?
Me parece que eso es algo a lo que, de momento, no podría responder. Carezco de perspectiva y quizás también de obra suficiente como para explicarlo. Me fascinan los escritores jóvenes que tienen claro ese aspecto. Que escriben contra la incertidumbre, a favor de la sociedad, como apéndice de un manual de sicoanálisis o al dictado de un discurso de física cuántica, qué sé yo. Desconfío mucho de esa clase de autores que ya lo tienen todo claro. Autores más pendientes de una etiqueta o de un grupo al que asociarse. La poesía supone, creo yo, un descubrimiento paulatino, lento, extraño, complejo. Y varía según pasa el tiempo. No hay aprioris, sino simples sospechas.

3. ¿Elaboras tu poesía o es inspiración?
Me temo que la poesía es algo que sucede antes que su propia escritura. Escribimos desde la memoria, desde lo ya sucedido. Ahí reside su mayor complicación. ¿Cómo encontrar el lenguaje justo, preciso, para hablar de cosas que tenemos la sensación de recordar de antemano? Elaboración, inspiración, o simplemente casualidad. Cada día estoy más convencido de que es el azar el que mueve la literatura. No el que la genera, sino el que la trasforma en escritura.

4. ¿Qué opinas de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, newsletters,  blogs, etc.?
Sería idiota si no tuviera una opinión positiva sobre esas nuevas formas de difusión. Con todo, he de decir que el exceso juega a veces en contra, porque podemos llegar a la saturación. La lectura tiene que ser extenuante por su calidad, no por su cantidad. El agotamiento de un lector surge por la forma de dialogar con un texto, venga de donde venga, no por la acumulación de nombres, fechas, tendencias, modas o publicaciones.

5. ¿De qué depende que se publique un libro tuyo?
En mi caso, de que aparezca un editor interesado en lo que he escrito. Nunca he publicado ningún libro que no siguiera ese camino. No he ganado ningún premio, aunque me haya presentado alguna vez. En esto he tenido una suerte inmensa. Puede que no comenzara a escribir por culpa de un editor, pero sí, en parte, que haya continuado haciéndolo. Además, tengo la impresión de que todos ellos han aparecido en el momento adecuado. Me refiero a Álvaro Valverde, a Javier Sánchez Menéndez, a Marino González y a Elías Moro.

6. Háblame del movimiento Poetry Slam ¿Crees que es una manera de acercar la poesía al mundo?
No acabo de ver que un movimiento sea más válido que otro a la hora de acercar la poesía a todo el mundo. Me parece engañoso. Ahora bien, esto no significa que no me guste o no valore el Poetry Slam. No es, sin embargo, algo excesivamente próximo a mí. Como idea, me refiero. De quien sí me puedo sentir cercano es de algunos amigos que forman parte de él. Gente con una estima a la poesía que no puedo cuestionar. Todo lo contrario. La vive de una manera entusiasta, con las mismas complejidades y confusiones que el resto de poetas.

7. ¿Y las Jam de Poesía? ¿ Crees realmente que la poesía se está haciendo un hueco en la calle?
Las jam de poesía siempre me han resultado una forma muy útil, divertida y dinámica de llegar a otros escritores. Las conozco desde hace tiempo, desde que estudiaba en Granada. Es un formato que empleamos Juan Vico y yo cuando dirigíamos unas lecturas en un café del barrio de Gràcia. Precisamente por la oportunidad que ofrecían. Como es imposible llegar a todo, la única manera de incluir a más autores que desconocíamos era utilizando un micrófono abierto. Que todas esas experiencias hayan sido para mí magníficas no me hace pensar que con ellas se consiga hacer un hueco en la calle a la poesía. Entre otras cosas porque la poesía ya está en la calle, pero su lectura no tiene forzosamente que mostrarse en público. Creo que no hay nada más placentero como la intimidad de la lectura, alejado de todo y de todos, incluso de uno mismo.

8. ¿De tus tres libros cuál de ellos es el que más lejos te ha llevado?
Caeré en un tópico y diré que los tres, porque me han permitido, a partes iguales, emprender eso que llamamos viaje inmóvil, sin duda uno de los viajes más apasionantes que existen. Si tengo que escoger uno, supongo que elegiría el último, Un lugar para nadie. O el que saldrá próximamente, Habitación en W. Con ese libro he logrado revisitar un mayor número de geografías y traer de vuelta algunas lecturas que considero fundamentales en mi vida. Además, con él he podido aproximarme a una idea que me ronda desde hace tiempo: la sospecha de que la poesía es una ficción que trata de explicar una verdad.

9. Por último, nos gustaría que respondieras rápidamente a lo siguiente:

Un libro: La infancia de un jefe, de Jean-Paul Sartre
Una película: Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut
Una canción: Un´Altra Vita, de Franco Battiato
Un artista: Johann Sebastian Bach
Un museo o centro artístico: The National Gallery, en Londres
Una ciudad: Más que una ciudad, un barrio de Barcelona: Gràcia
Un recuerdo: La vuelta en autobús desde el colegio a mi casa, durante casi toda la década de los ochenta.


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